viernes, 25 de enero de 2013

Con la canela en los talones...

Canela, Cinnamomum zeylanicum o Cinnamomum verum, árbol de hoja perenne procedente de Sri Lanka.
Esta, antaño sagrada especia, ha pasado de mano en mano como la falsa moneda, con la diferencia de que ésta "moneda" sí que la quieren todos (menos una servidora). De los chinos a los árabes, de éstos a los egipcios, más tarde a los portugueses y por fín a los ingleses, la canela ha ido siendo descubierta por todas las cicilizaciones.
Utilizada en ritos religiosos, brujería, guisos y repostería, la canela se ha ido abriendo paso a través de los tiempos y de las diferentes culturas para acabar, tan indefinida como empezó, en este país de los Estados Unidos de América.



Puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que la canela es un pilar importante de esta nación, y es que aquí lo que no lleva el dichoso "Cinamon" es porque se les ha olvidado ponérselo.

Cuando llegué a esta casa del Harlem y me abrieron la puerta por primera vez, mis ibéricas fosas nasales recibieron lo que podemos describir como "puñetazo con ira" de aroma de canela. Ese sólo fue el principio, pronto descubriría que ese olor y sabor predomina en este país como el de las gallinejas en San Isidro, los churros y buñuelos en Las Fallas, y a inglés borracho en San Fermines.

Lo confieso, no me gusta la canela, pero nunca me había importado tenerla al rededor, la gente la pone en el capuccino, en algunos pasteles... eso en España. Aquí sería mejor empezar a decir dónde NO la ponen... en... bueno en... alguna cosa debe haber por ahí.

El caso es que no me puedo librar de ella, voy a por unos cereales al súper y si hay alguno sin canela (raro) lleva pasas (mi otro estigma). Hay diferentes variedades de Canela en polvo, también canela en rama.
Ponen canela en la tarta de queso, y en todas las demas claro. Se me ocurrió comprar un trozo de Roscón de Reyes en un Mexican y LLEVABA CANELA!!!
Por Mufasa, si hasta tienen ambientadores de canela!!!

El otro día cenamos en un restaurante y al pedir el postre le dijimos al camarero que nos indicara lo que no llevase Canela, el chico preguntó a quien no le gustaba la canela, mis amigos me señalaron y me dijo - Tienes un problema.
Joder y tanto, no puedo escapar de esa especia milenaria, me persigue como el coyote al correcaminos, como Benny Hill a las mujeres al final del capítulo.

Sé que ahora parezco exagerada pero llegará el día en que otro contrario a la canela ponga un pie por vez primera en esta ciudad de "malos reposteros" y salga tan espantado como yo.

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