martes, 19 de febrero de 2013

The Final Countdown...

Mi aventura está llegando a su fin, a una semana de coger por fin el vuelo de vuelta al hogar hago balance de lo vivido.

Hace un par de meses y medio mis huesos dieron contra el rasgado asfalto de la insomne ciudad de Nueva York (en una ocasión literalmente), pasé ocho horas y media en un vuelo Barajas- JFK con la excitación propia, imaginándome en las calles más famosas del cine, disfrutando de la grandiosidad de los edificios, mezclandome con los autóctonos... entonces ocurrió que la bienvenida no fué tan cálida como esperaba, tal y como expliqué al principio.

Pero el tiempo ha ido pasando, he tenido la fortuna de vivir una experiencia nueva, y aunque no me haya dejado tan buen sabor de boca como hubiera cabido esperar dada la fama del lugar, ha sido interesante.

Hace unos meses llegué a esta ciudad de "brokers" y adictos a la cafeina en la que me he sentido desubicada durante toda la estancia, me he encontrado a mi misma refunfuñando de forma irritante y periódica, remarcando con desdén las carencias de esta ciudad y finalmente admitiendo abiertamente la profunda decepción que me ha producido el llegar a conocer la faceta "diaria" de Nueva York.
 Pero también he llegado a la conclusión de que mi opinión es tan sólo eso, un punto de vista que habrá poca o mucha gente que comparta conmigo, y por ello he querido exponer mi visión en este blog.

Nueva York tiene tantas virtudes como defectos, y yo lo comparo todo con mi ciudad de origen, pues es donde he vivido y vivo, también me he permitido el lujo de hacer comparaciones en menor medida con Edimburgo, no olvidemos que no es urbe tan grande como Nueva York o Madrid, pero es otra referencia que tengo y no he podido evitar valorarla.

NYC posee un atractivo especial de la era moderna, representa la grandeza y el poder de nuestra civilización, es un lugar prefabricado, su geografía urbana está trazada con una, casi perfecta cuadrícula, sus edificios compiten por ser los más altos, sus anuncios los más brillantes y sus servicios los más caros.

Si bien es cierto que caminar por sus calles no sólo te deja boquiabierto si no que corres el peligro de sufrir tortícolis, también lo es el hecho de que viajar en metro es una tortura medieval a la que desgraciadamente te ves obligado a someterte cada día. Mientras el lujo se extiende en todo lo que el turista pueda pagar, los servicios públicos agonizan hundiéndose en la porquería más pegajosa de la que parecen haber salido como GOLEMS algunos de los "sin techo" que vagan por la ciudad maldiciendote si no les das una par de verdes.
Una cosa buena del metro es que funciona las 24h del día, bueno, igual me he precipitado con la palabra "funciona" ya que aún en este tiempo estoy esperando subirme un día al metro y que no haya estaciones repentinamente cerradas, investigaciones que paran el servicio, retrasos o gente tirándose a las vías.





Los lugareños son tan fríos como los acristalados rascacielos, los empleados de los restaurantes y establecimientos de ropa y otros articulos son excesivamente amables y molestos, te persiguen por los pasillos del local ofreciendo su innecesaria ayuda e indeseable sonrisa falsa.
Por el contrario en el caso de los "Delis" y sitios de take away los empleados por norma general son un derroche de apatía, te atienden de tal manera que sientes que has caido deslizándoté por un tobogán de hormigón agarrando lo que querías comer por el camino sin tener mucha opción a la selección y al final te despiden con una patada sicológica que te hace mirar dentro de tu bocadillo por si han escupido en él.


En general el trato con el cliente no es el fuerte de esta gente, se dedican a sacarte la pasta y a largarte. Un apunte sobre como te sacan la pasta; los museos, el MET es gratuito así como otros de la ciudad, se supone que puedes donar dinero si quieres, pero cuando pides una entrada lo primero que hacen es decirte "Son $25" claro, muchos turistas sueltan la billetada sin saber que puedes responder diciendo "Solo voy a donar un pavo gracias". En serio, ¿desde cuando se le pone precio a las donaciones de voluntad?

Pero este es el estilo de los que se instalan en esta ciudad de charol, las tiendas de Souvenirs ponen precios ridículos de altos a las chorradas que venden, pero si le regateas alegando que no eres turista y que no te vas a llevar eso a ese disparatado precio igual abren un poco la mano, de hecho lo normal es que lo hagan, sólo hay que tener picardía. Me hubiera gustado haber probado eso antes :(




Los americanos presumen de sus hamburguesas, hay unos cuantos locales con el cartel de "Best Burguer Ever" y cosas así... he de decir que la carne de esas hamburguesas tiene tanto sabor como una zapatilla de esparto. Se dedican a ahogar la hamburguesa en salsas que llevan dios sabe qué (y que están adictivamente deliciosas) y he ahí la magnífica Hamurgesa.









De las mejores cosas que me han pasado, son; ir al teatro en Broadway y hacer amistad con mis compañeros de piso.




A parte he visto tantas tiendas Freakys que no puedo ni enumerarlas. En estas calles se encuentran artículos de lo más curiosos. 








En general, no le he encontrado el alma a esta ciudad, supongo que no es culpa de ella, sé que su ritmo es atractivo para muhísismas personas de este planeta, si no, no disfrutaría de su indiscutible fama y no sería una de las más visitadas.






Creo que Nueva York pertenece a lo viajeros de paso y los adinerados, a los adictos al trabajo y a los que viven para trabajar aunque no sea lo que les hace felices. Pienso que Nueva York no es para los soñadores de verdad, para los que no se venden, no es para los que buscan sintonizar con ese ritmo especial de cada lugar.

Pero es un lugar del mundo que nadie puede dejar de ver y vivir durante un tiempo, ya sea una visita fugaz de una o dos semanas en las que exprimas cada atracción de esta impactante urbe o una larga estancia en la que se pueda descubrir lo que yo por desgracia no he podido encontrar.






viernes, 25 de enero de 2013

Con la canela en los talones...

Canela, Cinnamomum zeylanicum o Cinnamomum verum, árbol de hoja perenne procedente de Sri Lanka.
Esta, antaño sagrada especia, ha pasado de mano en mano como la falsa moneda, con la diferencia de que ésta "moneda" sí que la quieren todos (menos una servidora). De los chinos a los árabes, de éstos a los egipcios, más tarde a los portugueses y por fín a los ingleses, la canela ha ido siendo descubierta por todas las cicilizaciones.
Utilizada en ritos religiosos, brujería, guisos y repostería, la canela se ha ido abriendo paso a través de los tiempos y de las diferentes culturas para acabar, tan indefinida como empezó, en este país de los Estados Unidos de América.



Puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que la canela es un pilar importante de esta nación, y es que aquí lo que no lleva el dichoso "Cinamon" es porque se les ha olvidado ponérselo.

Cuando llegué a esta casa del Harlem y me abrieron la puerta por primera vez, mis ibéricas fosas nasales recibieron lo que podemos describir como "puñetazo con ira" de aroma de canela. Ese sólo fue el principio, pronto descubriría que ese olor y sabor predomina en este país como el de las gallinejas en San Isidro, los churros y buñuelos en Las Fallas, y a inglés borracho en San Fermines.

Lo confieso, no me gusta la canela, pero nunca me había importado tenerla al rededor, la gente la pone en el capuccino, en algunos pasteles... eso en España. Aquí sería mejor empezar a decir dónde NO la ponen... en... bueno en... alguna cosa debe haber por ahí.

El caso es que no me puedo librar de ella, voy a por unos cereales al súper y si hay alguno sin canela (raro) lleva pasas (mi otro estigma). Hay diferentes variedades de Canela en polvo, también canela en rama.
Ponen canela en la tarta de queso, y en todas las demas claro. Se me ocurrió comprar un trozo de Roscón de Reyes en un Mexican y LLEVABA CANELA!!!
Por Mufasa, si hasta tienen ambientadores de canela!!!

El otro día cenamos en un restaurante y al pedir el postre le dijimos al camarero que nos indicara lo que no llevase Canela, el chico preguntó a quien no le gustaba la canela, mis amigos me señalaron y me dijo - Tienes un problema.
Joder y tanto, no puedo escapar de esa especia milenaria, me persigue como el coyote al correcaminos, como Benny Hill a las mujeres al final del capítulo.

Sé que ahora parezco exagerada pero llegará el día en que otro contrario a la canela ponga un pie por vez primera en esta ciudad de "malos reposteros" y salga tan espantado como yo.

miércoles, 9 de enero de 2013

Entrando en el nuevo año con el pie izquierdo

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¡Se acabaron las fiestas navideñas!

 



En Nueva York estas fiestas acaban antes que en España, el día 2 ya se empiezan a retirar los adornos y decoraciones navideñas, los turistas se empiezan a marchar y la ciudad adquiere un tono gris y monótono.

Y ¿como se vive aquí esa festividad? esto depende de la situación de cada uno, en nuestro caso (españoles, mediana edad, clase baja, costumbres arraigadas) pues metiendose un "paleticosti" de cordero entre pecho y espalda, con un buen rioja y quejándonos de todo ;p




 















Nueva York decora principalmente las áreas de turismo y cada propietario su negocio, no hay tienda en la que no escuches a Mariah Carey cantando "All I want for Christmas is you" (se habrá hecho de oro la muy... rubia). Las concurridas avenidas se vuelven aún más concurridas, hay cola hasta para pasear por Central Park (verídico), la gente se hace fotos con las alcantarillas... . Lo que encuentro muy interesante es que las rebajas empiezan antes del día de Navidad, de modo que la gente puede comprar de forma aún más compulsiva los regalos para toda la familia (aprended comerciantes de España).

El modo de vida americano se "superlativiza" en esta época del año; el consumo es exagerado, las promociones apabullantes, los dulces más endulzados, hasta creo que hay más carritos de Hot Dog de lo normal en las calles.

Lo último que recomiendo si se pasan las navidades en Nueva York es:
1- Conseguir un trabajo repartiendo flyers (mucho frío, mucha gente y de muy mala leche si te pones en medio).
2- Comerse un andamio. 
     Esta podría haber sido la noticia del fin de año más ridícula de Nueva York:

       - Joven de metro y medio provoca caida de andamio en el corazon de nueva york. La fuerza de impacto generada por el poderoso fronton de esta aries de 27 años hizo tambalearse una estructura metalica de 50 pisos hasta hacerla derrumbarse sobre el edificio contiguo, causando 20 muertos 58 heridos y multiples mandíbulas desencajadas así como un par de casos de pérdida de los globos oculares por el alucine sufrido al presenciar semejante Ostia.

Pues sí señor, esa era yo, afortunadamente mi masa corporal aún no es rival para una estructura como esa y no se derrumbó el andamio. Me derrumbé yo. El día antes de nochevieja crucé corriendo de un lado a otro de la calle, con mi gorrito hasta las cejas, unos centímetros fuera del paso de cebra con tal mala suerte y poca visión de chocar de lleno mi cara contra una barra metálica. Caí al suelo, y en la caida, no sé cómo, me golpeé el pie izquierdo. Por un momento pensé que alguien me había golpeado con un bate o algo así (esto es América) pero cuando conseguí enfocar de nuevo vi la barra a la que había besado con gran cariño el puente de mi naríz y mi frente.
La gente se acercó a ayudarme, asustados me ayudaron a levantarme (en realidad tenían esas caras de compungidos por aguantarse la risa que lo sé yo) y como yo no sentía nada les dí las gracias y continué caminando... a un par de cuadras del metro me empezó a doler el pie y la cara como si me hubiera comido un andamio, para cuando llegué a casa ya no podía casi caminar.

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Tenía yo varios planes para la última noche del 2012 en esta colorida ciudad, podía ir a Times Square y permanecer alli de pie pasando frío durante 12 horas atrapada en la multitud sin poder llevar a cabo ninguna funcíon básica de mi cuerpo (alimentarme, "des-alimentarme") para ver, o imaginar que veía, cómo una bola luminosa de anodino tamaño se deslizaba por una barra metálica anunciando de esa manera la entrada del nuevo año.
O podía ir al puente de Brooklyn a ver los fuegos artificiales que se lanzaban desde Liberty Island, o cenar con amigos y brindar a las 12 todos juntos por un año sobrevivido y uno venidero lleno de posibilidades... 

pero la pasé en casa, sola, viendo Fringe.



Así que podría decirse que empezé el año con mal pie, o con el pie izquierdo o lo que sea... Pero esn realidad me siento afortunada porque al menos comí en casa tranquila, bebí sidra y hable con mi familia durante horas por internet. Mi pobre conquense fue victima de la avaricia italiana que le tuvo esclavizado trabajando gratis toooodo el día y gran parte de la noche.
¡Euieni hermoso! Te dedico esta entrada, de blog y de año :D


¡¡Feliz Año nuevo 2013!!