New York, ciudad cosmopolita por excelencia. Opulencia,
grandiosidad, lujo… En sus largas avenidas se encuentran los comercios más
grandes del globo; marcas, tendencias, aquí todo se vende y se compra.
Cuando un europero medio (en mi caso, una española) pone un
pie por primera vez en esta ciudad montones de imágenes e ideas acuden en
tropel a su mente, generalmente escenas de películas.
Siente la excitación y sus ojos se abren cada vez más,
ansiosos por abarcar con la vista la desproporcionada inmensidad de las
construcciones arquitectónicas de la urbe.
Entonces sales del aeropuerto con el rostro desencajado
porque un “comedonuts” ha enviado de vuelta a España a tu hermano (sin
permitirte tan siquiera despedirte o sacar tus cosas de su maleta) solo porque
se parecía a alguien que andaban buscando y como el gordito brazo fuerte de la ley no sabía ni papa
de español se encabronó y le hizo expediente para deportarlo.
Sin saber que pensar o que hacer, decides continuar con el
plan inicial lo que te lleva a preguntar cómo llegar a tu hostal. Tras una
breve explicación por parte de una persona de información del aeropuerto, que no
te proporciona un mapa porque solo tiene uno, optas por sacar la billetada y
pedir un taxi, pues en este momento las imágenes que hay en tu cabeza son las
de bandas organizadas y raperos armados recolectando posesiones ajenas en el
metro, después de una bienvenida como la ya sufrida lo ultimo que necesitas es
que te dejen en bragas.
Llegas a tu "nueva residencia por un tiempo", el taxista saca las maletas amablemente y te deja en mitad de una calle en la que se amontonan las bolsas de basura y las ratas se dan un festín entre ellas. Una calle con humeantes alcantarillas, que huele a comida rápida. Entras en el portal y mientras buscas tu puerta decides que quieres rodar un corto de terror en él. Llamas a la puerta y te abre un tio que parece haberse comido a los anteriores inquilinos, con el pelo de colores y lentillas azul-imposible, tu estado de shock te impide parpadear y entonces el chico te saluda alegremente y te da la bienvenida. Por fin respiras!
...
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