domingo, 9 de diciembre de 2012

Moviéndonos en NY; Metro

Está claro que no es lo mismo ir a visitar una ciudad unos días, que establecerte en ella por unos meses. A nivel internacional la cosa se complica más, la adaptación al entorno, a los autóctonos y sus costumbres en general, a los servicios públicos...bueno, simplemente es diferente y uno lo va descubriendo poco a poco.
En cuanto al entorno en sentido geográfico, la verdad es que la orientación nunca ha sido mi fuerte, así que es normal que en la primera semana haya caminado más que en los últimos 2 meses, igualmente en el caso de Nueva York de poco han servido las dotes de GPS humano más desarrolladas de mi compañero de viaje, lo cierto es que no importa en que estación de metro bajes, al final acabas desgastando las suelas de los zapatos más de lo que tus piernas tenían pensado ese día.

Es una ciudad grande, cuyas avenidas se extienden en línea recta kilómetros y kilómetros y las calles se cruzan con éstas en ángulos rectos. La mejor opción es coger el metro.


Al entrar por primera vez en una estación de metro de Nueva York te preguntas si es seguro estar ahí abajo, toda la red de metro tiene un aspecto ruinoso y desvencijado que tiene, por otro lado, un cierto encanto (será porque este tipo de imagen vetusta se lleva bien con mis lentes).
Al ver la enorme afluencia humana del lugar apartas la preocupación por tu integridad física pero antes de que ésta se aleje demasiado ves los tornos por los que tienes que pasar para acceder al andén y se te antojan parecidos a una enorme trituradora de carne. tras una pelea justa con la máquina de los billetes te dirijes a la trituradora, la atraviesas y mientras te das la enhorabuena a tí mismo por el logro ves como tu compañero pasa por un torno de barras horizontales a la altura de la cintura. ¬¬

Hay algo muy importante que debéis saber del metro de NY, no todas las estaciones tienen comunicados los andenes bajo tierra. De modo que aconsejo encarecidamente que antes de bajar las escaleras y gastar un viaje de vuestra metro card ($2,25) os fijéis en los carteles del exterior y determinéis si esa entrada os llevará al andén adecuado. Habla la experiencia.


También hay que fijarse que los trenes no paran en todas las estaciones por las que pasan, al lado del nombre de la estación veréis las letras y números de los trenes que paran en ella.
En fin, a parte del olor a humedad, el aspecto lúgubre, la patente suciedad, el alicatado del siglo 1, el sonido de tren descarrilando de los vagones y las ratas está bastante bien. Al menos te permite moverte por toda la ciudad.
... ;)

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