Hace un par de meses y medio mis huesos dieron contra el rasgado asfalto de la insomne ciudad de Nueva York (en una ocasión literalmente), pasé ocho horas y media en un vuelo Barajas- JFK con la excitación propia, imaginándome en las calles más famosas del cine, disfrutando de la grandiosidad de los edificios, mezclandome con los autóctonos... entonces ocurrió que la bienvenida no fué tan cálida como esperaba, tal y como expliqué al principio.
Pero el tiempo ha ido pasando, he tenido la fortuna de vivir una experiencia nueva, y aunque no me haya dejado tan buen sabor de boca como hubiera cabido esperar dada la fama del lugar, ha sido interesante.
Hace unos meses llegué a esta ciudad de "brokers" y adictos a la cafeina en la que me he sentido desubicada durante toda la estancia, me he encontrado a mi misma refunfuñando de forma irritante y periódica, remarcando con desdén las carencias de esta ciudad y finalmente admitiendo abiertamente la profunda decepción que me ha producido el llegar a conocer la faceta "diaria" de Nueva York.
Pero también he llegado a la conclusión de que mi opinión es tan sólo eso, un punto de vista que habrá poca o mucha gente que comparta conmigo, y por ello he querido exponer mi visión en este blog.
Nueva York tiene tantas virtudes como defectos, y yo lo comparo todo con mi ciudad de origen, pues es donde he vivido y vivo, también me he permitido el lujo de hacer comparaciones en menor medida con Edimburgo, no olvidemos que no es urbe tan grande como Nueva York o Madrid, pero es otra referencia que tengo y no he podido evitar valorarla.
NYC posee un atractivo especial de la era moderna, representa la grandeza y el poder de nuestra civilización, es un lugar prefabricado, su geografía urbana está trazada con una, casi perfecta cuadrícula, sus edificios compiten por ser los más altos, sus anuncios los más brillantes y sus servicios los más caros.

Una cosa buena del metro es que funciona las 24h del día, bueno, igual me he precipitado con la palabra "funciona" ya que aún en este tiempo estoy esperando subirme un día al metro y que no haya estaciones repentinamente cerradas, investigaciones que paran el servicio, retrasos o gente tirándose a las vías. Los lugareños son tan fríos como los acristalados rascacielos, los empleados de los restaurantes y establecimientos de ropa y otros articulos son excesivamente amables y molestos, te persiguen por los pasillos del local ofreciendo su innecesaria ayuda e indeseable sonrisa falsa.
Por el contrario en el caso de los "Delis" y sitios de take away los empleados por norma general son un derroche de apatía, te atienden de tal manera que sientes que has caido deslizándoté por un tobogán de hormigón agarrando lo que querías comer por el camino sin tener mucha opción a la selección y al final te despiden con una patada sicológica que te hace mirar dentro de tu bocadillo por si han escupido en él.
En general el trato con el cliente no es el fuerte de esta gente, se dedican a sacarte la pasta y a largarte. Un apunte sobre como te sacan la pasta; los museos, el MET es gratuito así como otros de la ciudad, se supone que puedes donar dinero si quieres, pero cuando pides una entrada lo primero que hacen es decirte "Son $25" claro, muchos turistas sueltan la billetada sin saber que puedes responder diciendo "Solo voy a donar un pavo gracias". En serio, ¿desde cuando se le pone precio a las donaciones de voluntad?Pero este es el estilo de los que se instalan en esta ciudad de charol, las tiendas de Souvenirs ponen precios ridículos de altos a las chorradas que venden, pero si le regateas alegando que no eres turista y que no te vas a llevar eso a ese disparatado precio igual abren un poco la mano, de hecho lo normal es que lo hagan, sólo hay que tener picardía. Me hubiera gustado haber probado eso antes :(
Los americanos presumen de sus hamburguesas, hay unos cuantos locales con el cartel de "Best Burguer Ever" y cosas así... he de decir que la carne de esas hamburguesas tiene tanto sabor como una zapatilla de esparto. Se dedican a ahogar la hamburguesa en salsas que llevan dios sabe qué (y que están adictivamente deliciosas) y he ahí la magnífica Hamurgesa.
De las mejores cosas que me han pasado, son; ir al teatro en Broadway y hacer amistad con mis compañeros de piso.
A parte he visto tantas tiendas Freakys que no puedo ni enumerarlas. En estas calles se encuentran artículos de lo más curiosos.
En general, no le he encontrado el alma a esta ciudad, supongo que no es culpa de ella, sé que su ritmo es atractivo para muhísismas personas de este planeta, si no, no disfrutaría de su indiscutible fama y no sería una de las más visitadas.
Creo que Nueva York pertenece a lo viajeros de paso y los adinerados, a los adictos al trabajo y a los que viven para trabajar aunque no sea lo que les hace felices. Pienso que Nueva York no es para los soñadores de verdad, para los que no se venden, no es para los que buscan sintonizar con ese ritmo especial de cada lugar.
Pero es un lugar del mundo que nadie puede dejar de ver y vivir durante un tiempo, ya sea una visita fugaz de una o dos semanas en las que exprimas cada atracción de esta impactante urbe o una larga estancia en la que se pueda descubrir lo que yo por desgracia no he podido encontrar.




















